Me siento irritable

Todos hemos pasado por eso: esperamos a un comensal tarde para cenar, sintiéndonos cada vez más irritados a medida que el hambre empieza a pasar factura. Según los gastroenterólogos, hay una explicación científica detrás de esa sensación de “hambre”. Cuando los niveles de azúcar en sangre bajan, las hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina aumentan. Esto a menudo puede desencadenar una sensación de irritabilidad. Sin embargo, debemos señalar que el hambre no siempre significa niveles bajos de azúcar en sangre; también es posible sentirse un poco irritable con niveles estables de glucosa.
Tengo hambre

El azúcar en sangre es la principal fuente de energía para las células, especialmente para el cerebro. Cuando los niveles de azúcar en sangre son bajos, las células no pueden funcionar correctamente porque no reciben energía. Cuando esto ocurre, empiezas a sentir hambre. Es importante consumir alimentos como verduras no almidonadas, cereales integrales y grasas saludables para ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en sangre. Según Medical News Today, aunque los carbohidratos ricos en almidón y las bebidas azucaradas pueden hacer que los niveles de azúcar en sangre suban rápidamente, este efecto no es duradero ni ayuda a estabilizar el azúcar en sangre.
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