Para desenmascarar a un mentiroso, simplemente hágale estas dos preguntas: la técnica psicológica que revela contradicciones
He aquí una técnica sencilla pero formidable: pídale a su interlocutor que relate los hechos comenzando desde el final.
Por ejemplo:
“¿Qué pasaría si reescribieras toda la historia, pero al revés?”
¿Por qué funciona esto? Porque un recuerdo real permanece accesible, incluso cuando se altera el orden de la historia. En cambio, una historia inventada resulta mucho más difícil de reconstruir de forma coherente.
Como resultado, las dudas, las omisiones o las inconsistencias pueden aparecer con mayor facilidad.
Segunda pregunta: solicitar detalles inesperados.

La segunda clave es hacer preguntas específicas pero inesperadas.
Por ejemplo:
“¿Quiénes estaban presentes exactamente?”
“¿Qué estaba sucediendo a su alrededor en ese momento?”
“¿Y justo antes de eso, qué ocurrió?”
Una persona sincera suele recordar detalles secundarios, incluso los más triviales.
Por el contrario, quien improvisa tenderá a ser vago o a limitar sus respuestas, por temor a contradecirse.
Señales a observar (sin sacar conclusiones precipitadas)
Estas preguntas nos permiten principalmente observar.